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Lockheed T-33 en México; el entrenador jet de México.

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Autor: Por: José A. Quevedo
Lockheed T-33 en México; el entrenador jet de México.     
Por: José A. Quevedo

A pesar de ser un jet de entrenamiento, el avión T-33 fue utilizado en distintas funciones, a lo largo de 46 años por la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) desde 1961 hasta el 2007 cuando fue desactivado. Fue empleado en cuatro escuadrones y entre los años de 1988 y 1994 fue el reactor más numeroso de la FAM, con 58 ejemplares operados a lo largo del tiempo.


El T-33 construido por la compañía norteamericana Lockheed, es una variante de entrenamiento biplaza del P-80 Shooting Star, usado por muchos países como avión de pelea. Inicialmente, el avión fue solicitado por la USAF. Siendo cambiada su designación en 1948 de TP-80C a TF-80C, y  finalmente a T-33A,  en mayo de 1949. Con el paso de los años y hasta 1958 se construyeron un total de 6,557 aviones y en cuya cifra se incluyen los producidos bajo licencia en Japón por Kawasaki y los fabricados en Canada por Canadair Corporation. Fue usado por la Marina de los Estados Unidos inicialmente como TO-2 para después usarlo como TV-2 y después de 1962, como T-33B.

Por su versatilidad y operación fue empleado para el entrenamiento en muchas fuerzas aéreas occidentales como; Alemania, Cañada,  España, Portugal, Holanda, Japón, en América latina fue utilizado por Brasil, Uruguay, Chile, Colombia, Paraguay, Guatemala, México y Bolivia siendo estas dos naciones las ultimas en utilizarlas hasta mediados de la primera década del siglo XXI. 


Características generales del jet de entrenamiento T-33
 Tripulación: dos
Longitud: 11.2 metros, 37 ft 9 in.
Envergadura: 11.5 metros, 38 ft 10,5 in.
Peso en vacío: 3,775 kg.
Peso máximo al despegue: 6, 865 kg.
Motor: 1 Allison J33-A-35 de 28 kN.
Velocidad máxima: 985 km/h.
Radio de acción: 2,050 kilómetros.
Techo de servicio: 14,600 metros.
Armamento en la versión AT-33: 2 ametralladoras Browning M3 de calibre 0,50 con 350 proyectiles cada una y hasta 1,500 kg en dos puntos duros bajo las alas.

Al iniciar la década de 1960, la FAM había desactivado el avión P-47D, su único avión de pelea,  sustituyéndolo temporalmente por aviones a pistón multipropósito North American T-28 Trojan. En 1961 la FAM adquirió dos tipos de naves a reacción para entrar a la era del jet; 15 cazas De Havilland Vampire F.Mk 3  para equipar al Escuadrón Aéreo 200, como avión de pelea y 15 Lockheed T -33 A-1 ex USAF para el Escuadrón Aéreo 202, como un jet entrenador. Los T-33  fueron adquiridos a través del programa  Norteamericano de Asistencia Militar, F.M.S.


En 1962, los tetra, como se le llamaba al T-33, eran operados junto con los Vampiro desde la zona militar del aeropuerto Internacional de la Cuidad de México mientras se alargaban las pistas de la Base Aérea Militar N° 1, para adecuarlas  para las operaciones de los aviones de reacción. El 27 de enero de 1962 pasa revista de entrada el 7º. Grupo Aéreo Jet de Pelea, formado por el EAJP 200 equipado con aviones De Havilland Vampire Mk-III y Mk-XI, y el Escuadrón Aéreo Jet de Pelea 202 utilizando los Lockheed T-33A. al mando de un veterano de la guerra en el pacífico durante la Segunda Guerra Mundial en el Escuadrón 201, el Teniente Coronel Graco Ramírez Garrido.  Los T-33 en ese tiempo portaron  la matricula FAM  JE-001 a JE-015.

Al paso de los años, sumado a las pérdidas de varios aviones, otros se quedaron en tierra por falta de repuestos, ello disminuyó considerablemente la disponibilidad de este escuadrón, lo que probablemente condujo a la decisión de adquirir más aviones como reemplazos obteniéndose tres aviones en Holanda que llevaron las matriculas JE-016 a 018.


En 1987, la FAM adquirió un lote de 40 de estos aviones que fueron desactivados de la Guardia Aérea Nacional y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, creándose la Segunda Ala de Combate con el Décimo Grupo Aéreo, integrando los T-33 a los Escuadrones Aéreos 210, 211 y 212, que fueron ubicados en las bases aéreas de Mérida, Yucatán, Tuxtla Gutiérrez Chiapas e Ixtepec, Oaxaca, además se reforzó el Escuadrón 202, ubicado en Santa Lucia.

En 1998 con la reestructura de la FAM, se decide la integración de los cuatro escuadrones equipados con los reactores T-33, en una sola unidad aérea, asignada al Ala de Combate, basando el nuevo escuadrón en la Base Aérea Militar No. 2 en Cd. Ixtepec Oaxaca, simplificando, la logística de mantenimiento, el adiestramiento del personal de vuelo y armeros especializados en este tipo de aeronave, al ubicarse todo en  un mismo lugar.


El 1° de enero de 1998, el Escuadrón Aéreo 402 pasa revista de entrada en la Región Aérea del Sureste mexicano, encargándole el alto mando, la misión de “Salvaguardar el espacio aéreo comprendido en el Istmo de Tehuantepec, quedando conformada su plantilla orgánica por veinticuatro aviones.

En julio del 2007 se decide la desactivación de los T-33  de este escuadrón y la FAM, por las dificultades de su mantenimiento dada su antigüedad, posteriormente  este escuadrón se equiparía con aviones turbohélice PC-7, siendo a partir del 2015 reequipado con los aviones multipropósito de última generación T-6C.

Los T-33 que se encontraban todavía en condiciones de vuelo, fueron trasladados a distintas bases alrededor de México, para convertirse en monumentos, como un homenaje a este avión, encontrándose algunos en las bases de Santa Gertrudis, Chihuahua, Santa Lucia, Hermosillo y Zapopan, uno más se destino al Museo Militar de Aviación, donde es frecuentemente exhibido en las exposiciones Fuerzas Armadas, Pasión por Servir a México, en distintos lugares de  México.


El  6 de marzo de 2012, se llevó a cabo la presentación de un  “Lockheed T-33” restaurado por alumnos la Universidad Aeronáutica del Estado de Querétaro (UNAQ) que se donó por parte de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) en diciembre del 2010, lo que la convirtió en la primera institución de educación superior de corte aeronáutico en México que recibe un avión por parte de la FAM.

El Director Académico de la UNAQ, Federico Pérez Fuentes, informó que la aeronave fue restaurada en un lapso de 5 meses por 23 estudiantes, quienes terminaron el proyecto que se convertirá en un símbolo de pertenencia para toda la comunidad universitaria. Por su parte el rector de la UNAQ, Jorge Gutiérrez de Velasco Rodríguez, destacó la responsabilidad que tiene esta institución educativa para capacitar profesionales a un alto nivel que estén comprometidos con el país.


“Hoy somos una institución única en el país, con el reconocimiento de las compañías aeronáuticas, por lo que hemos establecido relaciones nacionales e internacionales para generar operaciones a muy alto nivel, como las que establecimos con una institución tan grande como la FAM”, señaló.

En su intervención, el General de División, Piloto Aviador D.E.M., Leonardo González García, entonces comandante de la FAM, comentó que es un verdadero orgullo y satisfacción contribuir en la educación de los jóvenes mexicanos.

“Hoy quiero felicitarlos por esta decisión de abrazar especialidades de  la aeronáutica. El aspecto significativo en la restauración en la que participaron la UNAQ y la FAM es símbolo de unión en el ámbito aeronáutico del país y hoy los exhorto a que  continúen por el camino del éxito”, agregó.

En este evento también estuvieron presentes el Coronel de la Fuerza Aérea Especialista en mantenimiento de aviación (FAEMA), Josafat Tepanecat Huitzil, Jefe del cuarto escalón  de mantenimiento de la Fuerza Aérea Mexicana; así como autoridades de la UNAQ y estudiantes.

Con información de:
Base de datos SMEAL
Gobierno del Estado de Querétaro;  www.queretaro.gob.mx
Secretaria de la Defensa Nacional; www.sedena.gob.mx
Articulo Santiago Flores  aparecido en la revista América Vuela número 28, octubre 1995