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La defensa del tren presidencial de Carranza por los pilotos de la Escuela Militar de Aviación 3.

Hechos heroicos de la aviación mexicana 3
Autor: Oscar Fernando Ramírez Alvarado

CENTENARIO DE LA FUERZA AÉREA MEXICANA.

La defensa del tren presidencial de Carranza por los pilotos de la Escuela Militar de Aviación 3

Hechos heroicos en la aviación mexicana 3.

 Por: Oscar Fernando Ramírez Alvarado.

Presidente SMEAL.

 

VUELO TEMERARIO DEL “INDIO”  (1)

Homenaje al extinto Piloto Aviador Carlos Santana. Sucedido en mayo de 1920. (2)

 Por el Legionario ex Teniente de Aeronáutica Medardo Córdova Torres.

 El convoy del señor Presidente Carranza fue detenido en Algibes (3); de esa estación, rumbo a Esperanza la vía había sido levantada en muchos kilómetros por el enemigo. Un enemigo que no hacía frente, pero que su táctica era agotar lo que aún quedaba de vigoroso en los elementos de don Venustiano.

Máquinas muertas, material ferroviario destruido, la falta de agua, de alimento y algunas deserciones, aumentaban, la zozobra del personal civil y de los heridos. El Gral. Murguía, exponente del valor, patriotismo y lealtad, a la cabeza de sus valientes efectuaba batidas contra el enemigo sacándolo de sus zorreras, haciendo prisioneros y manteniendo la moral en el ejército.

El enemigo por su parte, adelantaba y retrocedía según su táctica de hostilizar constantemente a las fuerzas leales al señor Presidente.

La mañana de aquel día presagiaba desastre; el cielo suspendía en la pureza de su azul algunos nubarrones y el padre Sol nos agobiaba con sus ardorosos rayos. Sentado en el carro que guardaba el avión, saboreaba con delicia un trozo de carne de cerdo cruda, que se me había dado de ración, en tanto que seguía mirando cómo saltaba el polvo de cada bala que pegaba en la tierra y que no alcanzaban a llegar al tren.

 Los soldados permanecían alerta parapetados tras las ruedas de los carros, listos a repeler el asalto en el momento en que el enemigo se decidiera a efectuarlo.

La sed me atormentaba; era expuesto alejarse del convoy para ir a las rancherías en busca de agua; las más estaban desiertas y abandonadas por sus moradores. En una noria cercana los malacates estaban destruidos, siete heridos tirados alrededor del brocal sufrían hambre, sed y las dolencias de sus heridas que no tenían para cuándo ser curadas.

Las damas de los funcionarios tendían mantas al pie de los carros para recibir a los heridos y les daban sorbos de café; los pocos médicos que había les proporcionaban los primeros auxilios rodilla en tierra para mitigar su dolor.

Las avanzadas apostadas adelante de los trenes exploradores que abastecían el material ferroviario, protegían a los trabajadores del riel que en súper jornadas de trabajo tendían una vía paralela a la levantada.

La cordillera de militares y civiles, tendida del tren a un aljibe para abastecer de agua a las máquinas que se detenían, apenas si daba abasto. El combustible en las más se había agotado.

Algunas piezas de artillería operadas desde sus plataformas, por jóvenes alumnos del Heroico Colegio Militar, quemaban su último cartucho.

Hacía yo este pálido análisis de nuestra angustiosa situación, cuando de pronto se me presentó el "Indio".

 

 Medardo —me dijo—:

¿Cómo está el Hispano? El señor Presidente me ordena hacer un vuelo de exploración sobre campo enemigo.

—Al corriente —le contesté—; poco aceite, poca nafta, bajarlo del carro para armarlo y listo.

Complétale la dotación de combustible con aceite de comer y gasolina de automóvil y vamos a bajarlo.

La tarea no fue fácil; los carros acondicionados para transporte de aeroplanos se abrían por un fondo y se colocaban las puertas, pero aquí la interminable hilera de carros por mover, sin máquina que lo hiciera por estar éstas muertas, hacía punto menos que imposible realizar el movimiento para separar los carros; además, en la guerra todo se vale y como era una orden, se comenzó la maniobra para bajar el avión desmantelando un costado del carro.

 

Lo bajamos en peso, pues sobraban ayudantes; al ponerlo en tierra unos comedidos cargaron la cola sujetando el patín y se precipitaron a llevarlo al lugar donde se iba a armar; en el trayecto había una zanja; los que cargaban la cola la libraron, pero los que empujaban no se dieron cuenta; "con cuidado; les grité desde el carro donde estaba despachando las alas y los timones; el resultado fue que éste azotó con el tren de aterrizaje, pegando en seco en el fondo de la zanja; los amortiguadores no fueron suficientes para aligerar el golpe y, como consecuencia de éste, las ruedas se ovalaron rompiéndose algunos rayos y astillándose una aspa de la hélice.

—Ahora sí ya no puedes volar —le dije a Carlos—. Mira —y le señalé los desperfectos.

—Una orden se cumple y así lo vuelo. Ármalo.

El avión estuvo listo en unos cuantos minutos, un verdadero record de montaje; ninguno de los tensores llevaba seguro, ninguna tuerca apretada correctamente por no tener herramientas apropiadas. No había estas refacciones; el tren del equipo no nos había dado alcance. Había sido capturado por el enemigo.

El motor se puso a calentar a medio acelerador.

Se escogió el terreno donde los surcos eran menos profundos y se enfiló el avión.

 

 Aquí un paréntesis: (4)

Del escuadrón aéreo, que salió de México, del cual hago mención en mi artículo "El suicidio del Cap. Carranza", - éste fue el único avión que llegó a la estación de Apizaco, tripulado por el piloto Rojas y el que esto escribe.

 En esta ocasión el piloto Rojas no lo podía volar por estar herido de una pierna a causa de un fragmento de granada, la cual explotó cerca del grupo de jefes con quienes iba a la línea de fuego, habiendo matado al caballo que montaba.

Este avión era un hermoso biplano, el número uno de la serie "B" en la que la concepción del Coronel Salinas y del Maestro Santarini se volcó para la construcción de esa nueva línea en su portentoso afán de hacer patria haciendo aviación. (5)

El ala superior ocupaba unos cuantos metros de superficie de sustentación más que la inferior y su envergadura daba en su característica una línea elegante. Toda su estructura era manufactura hecha en los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas, con materiales genuinamente mexicanos, el motor era Hispano-Suiza de 160 caballos de fuerza. El obrero mexicano se identificaba en esta nueva industria como hábil y responsable constructor, que se adaptaba a los trabajos más delicados, difíciles y nuevos.

Aquí se cierra el paréntesis.

 

 Santana abordó el avión. y se elevó haciendo altura en dirección al campo enemigo; la atención estaba fija en él, a los cinco minutos de vuelo se pudo apreciar que efectuaba un viraje hacia la izquierda y después de recorrer un espacio con una duración de 54 segundos tornó a virar en redondo para seguir sobre la misma línea, durando en su recorrido tres minutos, después de lo cual trazaba un amplio semi círculo enfilándose a continuación en línea  recta al improvisado campo de aterrizaje; de esta manera indicaba la posición y magnitud de las líneas enemigas, o sea una distancia aproximada de 10 kilómetros con un extenso frente de ocho si se calculaba entonces la velocidad del avión en 100 kilómetros por hora.

Una vez que aterrizó me dijo:

"Dale vuelta, que me voy a elevar de nuevo".

Corrió donde estaba el señor Presidente, cuyo aspecto sereno e imperturbable nunca le abandonaba y le rindió el parte.

En ese momento las descubiertas de caballería enemiga se dirigían en línea desplegada y a galope tendido hacia los trenes. El polvo levantado por el galopar de los jinetes opacaba tenuemente al majestuoso pico del Citialtepetl que mudo contemplaba a los que hacían jirones a la patria.

 Revisé el avión; tenía un impacto de bala adelante del asiento del "Indio" que perforó también el capacete.

 El señor Presidente Carranza, rodeado de los generales Murguía, Barragán, Urquizo, Marciano González, el Lic. Cabrera y otros muchos generales y jefes con el Coronel Casillas que comandaba a los alumnos de caballería del Heroico Colegio Militar, disponíanse a abandonar el convoy indicando una dirección. 

Santana, que estaba encorajinado, me dijo:

¿Ya me revisaste el aparato?

—Sí —le contesté—, unos tensores se aflojaron, pero ya están templados; te perforaron el timón de profundidad y un impacto adelante del asiento.

—Sí, la bala me chilló por la cara perforando el capacete, pero ahorita verán estos tales; les voy a vaciar mis pistolas.

Ya las caballerías enemigas rebasaban los trenes exploradores que se habían quedado muertos.

Carlos Santana aceleró su motor, lo frenamos de las alas para que tuviera más impulso, dio la señal de partida y arrancó veloz al encuentro del enemigo; varias nubecillas de polvo se dejaron ver antes que el avión despegara; volaba temerariamente en vuelo rasante sobre los jinetes de la descubierta que se encabritaban, pero que eran empujados por los que venían detrás.

Cuando Santana agotó la carga de sus pistolas regresó aterrizando.

 ¡Y en qué forma!

Las alas y fuselaje perforado, un tirante de las alas roto y los tanques de la nafta y el aceite acabándose de vaciar por los impactos:

—Préndele fuego para que no lo usen contra nosotros y vámonos, que ahí están ya —me dijo.

¿Para qué? Me resistí a destruir lo que la Revolución había construido y que sería la continuación del resurgimiento del “Águila que Cae" de la patria, y en medio del polvo que levantaban una que otra bala a nuestro alrededor, seguimos al señor Presidente que se internaba en la serranía.

 

1. Publicado en la revista militar EL LEGIONARIO de julio de 1954. (El sobrenombre de “indio” lo recibió el Piloto aviador Carlos Santana que recibió el título número cinco el 6 de mayo de 1918.)

 

2. Este renglón  sugiere que Carlos Santana murió en mayo de 1920 y no es así, él murió el 8 de julio de 1920 en Tinajitas, Zacatecas; cuando el F-50 que tripulaba se desplomó, (dato Tohtli julio de 1922). Parece ser que se refiere a lo relatado en este artículo.

 

3. San Francisco Aljibes es una pequeña localidad y estación de ferrocarril en el Estado de Puebla y fue uno de los puntos neurálgicos en el desarrollo de la huída de Carranza y su gobierno; en la noche del 13 de mayo de 1920 llegan los trenes de la vanguardia, sin embargo ya no podrían proseguir pues se les acabó el combustible y a partir de ahí la línea del ferrocarril había sido levantada por los sublevados; los ataques se recrudecieron y por tales motivos los Carrancista fueron derrotados; el día 14 se empezó a abandonar los trenes.

 

4. Todo el párrafo; “Aquí un paréntesis”, requiere de un análisis cuidadoso pues dos publicaciones de Medardo Córdova se contraponen en datos: El primero que es el relato que se está tratando y como ya se mencionó, fue publicado en un artículo para la revista EL LEGIONARIO  de julio de 1954. Mientras que los relatos de Medardo Córdova empiezan a ser publicados como “Episodios y Sucesos” en el periódico Diario de la Nación a partir de julio de 1959 y el relato antagonista del episodio que estamos tratando fue publicado en noviembre 2 de 1959. Tal como dice, La Fuerza Aérea Mexicana (en su historia) Por Medardo Córdova Torres, de un libro inédito.

 

5. En lo publicado de El Legionario de julio de 1954, dice: “Este avión era un hermoso biplano, el número uno de la serie "B" en la que la concepción del Coronel Salinas y del Maestro Santarini se volcó para la construcción de esa nueva línea en su portentoso afán de hacer patria haciendo aviación”.

Mientras que en el periódico El Diario de la Nación del 19 de junio de 1959 dice:Este avión era un hermoso biplano de la nueva Serie Tipo Militar; en la que el Coronel Salinas dio su aprobación al maestro Santarini para la construcción de este nuevo tipo". El ala superior ocupaba unos cuantos metros de superficie de sustentación más que la inferior y su envergadura daba en su característica una línea elegante.

 Aquí muy claramente Medardo Córdova hizo las modificaciones necesarias para que los datos asentados cuadraran y dejó claro que el avión utilizado fue un Serie A con el ala superior alargada y con motor Hispano Suiza.

Igual si nos vamos por fechas, y suponiendo que fue un refrito de un escrito anterior, es lógico suponer que hubo correcciones.

 Siguiendo con el análisis nos encontramos el problema de que en ninguno de los dos relatos (que “casi” son el mismo) se mencionan fechas por lo que es muy difícil colocar en el tiempo cuando se desarrolló el vuelo de Samuel C Rojas con el Parasol Serie H (publicado como “Hechos heroicos en la aviación 2”) y cuando y a qué hora el de Carlos Santana en el biplano Serie A. En el relato del general E. Vargas Sánchez, del vuelo de Rojas, que fue publicado en la revista El Legionario, si se da la fecha 7 de mayo de 1920 y en el artículo “El suicidio del capitán Carranza” de Medardo Córdova nos deja a la deriva y hace suponer que escaparon de Balbuena el día 7, sin embargo tomando en consideración lo relatado por Medardo Córdova en su artículo “El suicidio del Capitán Carranza”: “Quedábamos el piloto Rojas y yo; éste tan sereno como siempre observaba los movimientos de la gente y cuando ésta se empezaba a bajar de los carros aceleró el Motor y nos remontamos a la altura. Ya en Apizaco las noticias eran desconsoladoras. El tren del Presidente llegaría en la tarde, los trenes de abastecimiento por lo consiguiente”.

Tomando el dato histórico de que Carranza pernoctó el día 8 en Apizaco y analizando la afirmación, “éste fue el único avión que llegó a la estación de Apizaco, tripulado por el piloto Rojas y el que esto escribe”, indica probablemente que los vuelos se realizaron el 8 de mayo; cuando Rojas hace su vuelo en el monoplano parasol, al parecer se encontraba bien  tal como lo refiere el general Vargas Sánchez, “El avión quedó de nariz y el piloto salió ileso”; muy probablemente posterior a esto fue herido y es cuando posteriormente Carlos Santana realiza su también atrevido vuelo.

 

http://www.mexicanaviationhistory.com/inicio.php