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DESFILE AÉREO 16 DE SEPTIEMBRE 2016

VOLANDO EN FORMACIÓN CERRADA
Autor: Ihuitl Maldonado

Cada 16 de septiembre la población mexicana y sobre todo los niños y jóvenes esperan con gran expectación el tradicional desfile militar que conmemora un aniversario más de la gesta de Independencia; para llevarlo a cabo, personal del Ejército, Fuerza Aérea y Marina, desde antes del amanecer, se apresta con sus efectivos a tener todos los detalles a punto para esta celebración, incluyendo por supuesto sus aeronaves…

La cita fue de madrugada, en punto de las 6:00 am. Se esperaba al grupo de reporteros en el acceso principal de la Base Aérea No. 1, en Santa Lucía, para iniciar los preparativos a fin de que estos pudiesen tripular varias de las aeronaves que compondrían el contingente aéreo y con ello llevar de primera mano la experiencia del vuelo a través de sus tomas y escritos a todos aquellos interesados y aficionados a la aviación, en este caso a la militar.

Una vez que se realizó el registro y se comprobó que todos los invitados estaban presentes, el personal militar asignado procedió al traslado a las instalaciones de sanidad de la base, donde cada una de las personas reunidas hubo de someterse a un examen médico pre vuelo con la finalidad de comprobar que se encontraban aptos para poder tripular las aeronaves y con ello garantizar la seguridad tanto de las tripulaciones como de los invitados, el examen es riguroso y ya en más de una ocasión ha habido personas, que no han sido aprobados por condiciones que van desde el cansancio físico hasta algún tipo de enfermedad que podría ponerlos en riesgo, una vez cumplido este requisito indispensable lo siguiente era tomar un ligero desayuno para de allí iniciar propiamente las actividades del día y que consistían en documentar cada una de las fases de preparación, despegue, vuelo y aterrizaje. En la plataforma principal de la base el contingente de invitados fue dividido en dos grupos principales, ala fija (aviones) y ala rotativa (helicópteros), solicitamos tripular helicópteros ya que este tipo de aeronave permite una mejor toma de fotografías debido a la velocidad con que se desplazan en comparación con los aviones que son mucho más rápidos, además de que el nivel de vuelo de estos últimos es mayor y no permite grandes tomas de la ciudad.


La plataforma de helicópteros se ubica al sur poniente de la base aérea, hasta ese punto se realizó el traslado en vehículos militares a donde nada más arribar las cámaras fotográficas comenzaron a funcionar y no dejaron de hacerlo sino hasta que se apagó el último motor, en este día especialmente la plataforma luce impresionante pues en ella se encuentran estacionadas aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana que se han trasladado desde las distintas bases aéreas del interior del república así como aquellas de la Aviación de Marina, por lo que la pista luce plena con todas las aeronaves que van desde los pequeños MD-530 “Defender”, hasta los grandes Mi-17, UH-60 “Blackhawk” y Eurocopter EC-725 “Cougar”, para esta fecha fuimos asignados a los Bell 407 GX, aeronaves que fueron incorporadas a los activos de la FAM en septiembre del 2014 y que cuentan con capacidad para cuatro pasajeros además de piloto y copiloto, estas son propulsadas por un motor Rolls Royce 250-C47B, el cual les da la capacidad de viajar a 260 km/hr. los helicópteros han sido asignados al Escuadrón Aéreo EA-111, con sede en la Bam No. 5 en Zapopan Jalisco, de donde viajo un destacamento compuesto por nueve aeronaves; una vez asignados a las distintas aeronaves a tripular, el oficial de tierra procedió a dar las indicaciones pertinentes, como no liberar en ningún momento el cinturón de seguridad, que hacer en caso de alguna emergencia como comportarse en caso de una auto rotación (descenso de emergencia), como descender de la aeronave y las señales visuales de comunicación con la tripulación de piloto y copiloto, medidas de seguridad que deberían observarse durante todo el vuelo; tras esto la hora de arranque de motores se aproximaba por lo que todo mundo abordó y espero la hora indicada en tanto la tripulación iniciaba las comprobaciones pre vuelo; en cabina se escuchaba el conteo regresivo para el inicio de las operaciones, dos minutos para arranque… un minuto para arranque… y en punto de las 11:20, como una sola entidad las nueve aeronaves que componían la sección iniciaron el arranque, lentamente las cuatro palas del rotor principal comenzaron a girar hasta alcanzar las revoluciones y temperatura necesarios para el vuelo, una vez a punto una a una fueron despegando y en una larga fila se aproximaron al área de formación donde descendieron por breves instantes en tanto los demás contingentes se ubicaban para, una vez logrado esto, despegar en una formación sincronizada que se mantendría a lo largo del trayecto.

A cada tipo de aeronave le es asignado un turno de pase sobre el Zócalo de la Ciudad de México, para que todo esto sea coordinado y una vez en el aire, cada sección ejecuta un patrón de espera o hipódromo en distintas áreas de la ciudad y a distintas alturas en espera de su pase, en el caso de la sección que tripulábamos esta era San Mateo (Tlalnepantla) para después trasladarnos sobre el Campo Militar No. 1 y Tecamachalco, orbitando esta durante unos minutos, para posteriormente volar sobre el área de Polanco, Ejercito Nacional y arribar al Zócalo en una trayectoria de poniente – oriente, salir del centro de la ciudad y orbitar hacia el norte por la zona de Tlatelolco y Azcapotzalco, retomar Polanco y nuevamente realizar dos pases más. Lo interesante de todo este trayecto y que además quedo plenamente manifestado, fue la impecable preparación de los pilotos de la Fuerza Aérea, ya que este tipo de helicóptero vuela en una formación muy cerrada, y con ello nos referimos a que la distancia entre aeronave y aeronave era realmente justa, siendo la separación entre rotores principales de tan solo un diámetro de distancia, esto hace que el vuelo en formación sea un tanto agitado; los vuelos en formación requieren de una precisión milimétrica ya que los pilotos que siguen a la aeronave líder nunca miran al frente, por el contrario siempre van con la vista fija en el líder replicando al instante cada movimiento que este ejecuta, esto obliga en ocasiones a que haya movimientos de ajuste que realmente marean al tripulante pero que al final logran se ejecuten perfectamente los pases sobre el público espectador; para lograr esa perfección el piloto es auxiliado en todo momento por el copiloto, quien realiza las comprobaciones y ajustes en el tablero de instrumentos, el cual en el caso del helicóptero en que viajábamos era de lo más moderno que existe, incorporando pantallas LCD que presentan la información del vuelo proveyendo una mayor seguridad durante el vuelo, estas modernas aeronaves cuentan además con una cámara en la sección del rotor de cola permitiendo literalmente una visión de 360 grados.

Tras haber realizado los pases asignados de la parada aérea, la sección puso nuevamente rumbo hacia la Base Aérea de Santa Lucía, atravesando para el retorno la zona de Aragón desde donde se podía apreciar un AICM (Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México) sin ningún tipo de operación, y a través del municipio de Ecatepec para arribar en formación y romper ésta formando una larga línea y aterrizando ordenadamente en la plataforma de helicópteros, algo que es digno de mencionar es que no fue sino hasta que todas las aeronaves hubieron aterrizado que se cortaron los motores de la misma manera en que fueron encendidos, esto es a un tiempo.

El vuelo duro una hora con cuarenta minutos y el desfile concluyo “Sin Novedad”, lo que deja de manifiesto la alta preparación de los pilotos y personal de apoyo de la Fuerza Aérea Mexicana y Aviación de Marina.